miércoles 1 de julio de 2009

Ana, la pobre criatura


Hoy tenemos con nosotros a una invitada muy especial. Se llama Ana Ladilla y ha pasado unos días en la zona de nadie de QUEINSÓLITO; la zona de nadie es, como todo el mundo sabe, la que va de los huevos al culo. Ana es una ladilla muy fina que se peina en Llongueras, pero al mismo tiempo es muy sencilla ella. Por ejemplo, le encantan los zarajos de Cuenca. Siempre que queda con su amiga Enorma Duval, se ponen las dos moradas de zarajos y gallinejas y después se van a dar una vuelta por Loewe echando regüeldos ante los precios de escándalo. Y es que lo pijo no está reñido con lo castizo. ¡¡Para nada!! Lo único que le sienta fatal a Ana es la compota de peras y manzanas. En esos casos tiene que tomarse hasta tres PANKREOFLAT y una morcilla choricera para que se le pase la indigestión, pero, por lo demás, tiene una estómago a prueba de bomba. Se puede decir que Ana traga con todo lo que le echen.

Con el permiso de QUEINSÓLITO, Ana va a ser la mascota de Llegan los 40. Glups. Ya veréis cómo le cogéis mucho cariño. Para mí, ya es como de la familia.

Bexxxos.

sábado 27 de junio de 2009

Soy una marica típica 139: Chacras y no chancros (sifilíticos)


Al día siguiente, que era sábado, me levanté con un mal rollo horrorosísimo y, como no quería ver a Nacho después de la encerrona de Payaso Fofó, llamé a las niñas. Mónica y Marta desembarcaron, como es habitual, con un arsenal de ansiolíticos. Pero yo les dije que no quería química, que quería cambiar de vida, tener novio, dejar de drogarme y esas bobadas que se dicen cuando se está de bajón.
Mónika Chonda me contó que después de su muy traumático divorcio de con el argentino había ido a que le recolocaran las energías y había salido nueva tras llorar como una madalena todas sus penas. Debía de estar muy mal porque le pedí el teléfono de la recolocadora energética y llamé.
El martes me cogí la tarde libre y me presenté en un piso de la calle Amaniel. Una especie de gimnasio en el bajo. Allí me recibió Inés, una señora del tipo de mi madre, que me dio muchos besos y abrazos y me metió en su gabinete. Una vez allí entendí, ante los dibujos que me mostraba y el discurso sobre las energías telúricas y astrales, que era una chacrera y que me iba a recolocar los chacras. Tuve que pellizcarme fuerte para no descojonarme, porque cuando se es una bióloga especializada en parásitos intestinales pues hay ciertos discursos que no se consigue digerir.
En cualquier caso, a los diez minutos estaba llorando sin saber bien la razón por todos los males del universo propio y ajeno. La chacrera me dijo que tenía mucho sentimiento de culpa y que me tenía que liberar (¿más?). Me dio unos buenos estirones para que fluyera la energía porque “había cristalizado” en ciertas zonas. Tanto gemí que me preguntó si tenía vida espiritual y yo, muy respetuoso, le dije que no era capaz de imaginarme el alma separada del cuerpo, a lo que ella respondió que mi cuerpo (este cuerpo serrano) no era más que el vehículo para vivir mi experiencia terrestre. Seguí llora que te llora y al cabo de hora y media, cuando me fui a levantar de la camilla, estaba como mareada. La experiencia me salió por 60 € y se la recomiendo a cualquiera que tenga, como decía Inés, un mínimo de vida espiritual. Los materialistas pueden abstenerse.
Como no me funcionó, llamé a una japonesa divina que me recomendó Marta. En este caso la experiencia duró cuatro horas y me costó 70 €. La japonesa estaba sentada enfrente de mí con una mesa por medio. No me tocó ni una sola vez y se estuvo las cuatro horas haciendo dibujos con los dedos en el aire y poniendo cara de lástima. De vez en cuando lanzaba un aullido de dolor (imagino que por mí) y luego se quedaba tan a gusto y seguía con los dibujos. Recomendado para los amantes de la literatura y/o cine de Margurite Duras. Hay que ir con mucha paciencia, pero tiene su punto.
¿Lo siguiente? Pues lo inevitable: EL PSICÓLOGO.

jueves 25 de junio de 2009

Angel



Se ha muerto Farrah y en Cagarrutiblog han censurado la foto de abajo. ¿Alguien entiende algo? ¿Por qué me dexaste triste e solo in hac lacrymarum valle?




martes 23 de junio de 2009

Soy una marica típica 138: MIAU


¡Qué título más bonito para una patoaventura! Es de una novela de Galdós que leí en el insti. Hablaba de unas que si tenían que elegir entre cenar o ir a la ópera, optaban por la segunda opción. Un ejemplo para todos y todas.
Le dije a Aitor que no podíamos salir de la cabina de la sauna, pero mi niño no estaba dispuesto a dejarse intimidar por las patadas del otro. Como insistí mucho, me propuso que él iba a buscar mi cartera, pero ante esa perspectiva me gi y me resolví a romper el cerco e ir a buscar dinero. Fui y volví sin problemas ni malos encuentros. A continuación, Aitor salió con mis 100 € y regresó con dos gramos de coca-loca y ¡una lata de sardinas! ¡De sardinas MIAU! Ante mi estupefacción, me explicó que, cuando se iba a la sauna a pasar el finde, se llevaba unas latas por si le entraba el hambre. Imagino que aquello tenía sentido dentro de un señor melocotón, pero yo no había tomado nada de nada.
Aitor abrió la lata y sacó la sardina toda pringosa de aceite. ¿Quieres, Roberto, mi amor?
He hecho cosas absurdas en mi vida, como freír huevos con salchichas en un hotel o llevar una mierda de plástico colgada del cuello con una cuerda de color rosa, pero lo de comerme una sardina en lata en una cabina de sauna me parecía que superaba con creces todas las mariconadas anteriores. Así que decliné con mi habitual elegancia y discreción la propuesta. Aitor se zampó las tres sardinas y a continuación me dijo que teníamos que emigrar porque “olía mucho”.
Nos mudamos y nos metimos un par de rayas. Entonces me entró un mal rollo increíble y le dije que nos fuéramos a casa. Aitor no quería ni de coña, así que le dejé allí plantado con mi droga y me vine a Caballero de Gracia andando solo por Gran Vía. Cuando subí a casa, me esperaba un post-it:
CABRÓN.
Y así acabó mi primera aventura después de la hernia. Y me costó: 20 euros de taxi, 36 de sauna y 100 de tema. Como para repetir.

miércoles 17 de junio de 2009

ADELA CANTALAPIEDRA y otras bobadas



Resulta, queridos patolectores, que un tercio de la gente que llega a este sitio tan poco recomendable lo hace buscando "Adela Cantalapiedra". Cada día, unos cuantos. Así que pienso que se merece un homenaje en condiciones.


Las bobadas son que he puesto un álbum de fotos copiado de INSÓLITO (http://superinsolito.blogspot.com/), a quien deseo la mejor suerte con su chulo valenciano.


Y, lo último, que Terry Trágame (http://terrytragame.blogspot.com/) ha hecho una mezcla con la banda sonora del blog. La podéis oír en:
Muchísimas gracias, Terry; sobre todo porque en "A tu vera" se nota que estás poniendo un vinilo de 45 r.p.m. y eso tiene mucho, mucho mérito. Besos a todos, especialmente a DiegoC.


Roberto

sábado 13 de junio de 2009

Soy una marica típica 137: Dirty back road


En el taxi camino del centro, Angelito no hacía más que repetir: “¿Dónde vamos, tío? ¿Dónde vamos, tío?”. Yo tenía muy claro que a cualquier sitio menos a mi casa, pero, también, qué hacer con aquella criatura con el chichi echando llamas. Se me ocurrió que lo mejor era una buena ducha y como, al fin y al cabo, lo había conocido, bíblicamente hablando, en la sauna, pues lo mejor era llevarlo allí y deshacerme de él en los pasillos.
Tuve que pagar, evidentemente, los 36 euros de las dos entradas, pero a estas alturas de mi vida yo ya sé lo que me toca. Nos pusimos la toallita, nos duchamos y empezamos la gira habitual. Yo le indicaba los tíos más potables porque mi vecino es muy mono, pero por alguna extraña razón estaba pegado a mí como una lapa. En una de las vueltas, yo sentí una voz que me decía:
-¡Eh, mayor! ¿No quieres incluir tu voz cansada?
Ya verás que fácil es cantar
Si tienes bien alegre el corazón.
Y era AITOR. Yo estaba mudo, pero Aitor no y siguió:
-Si mi problema era la edad, no entiendo qué haces con este polluelo.
-¿Quién es este tío? ¿Quién es este tío?
-Roberto, yo te quería dar todo. ¿Qué te da este?
Los más fieles al blog sabéis que Aitor es Aitor, que Ángel es muy poco comparado con eso y que yo soy lo peor. En fin, lo agarré (a Aitor) sin decir palabra y me metí en una cabina con él. Se oyeron algunas patadas en la puerta y algún exabrupto (joputa, joputa, joputa), pero ya estábamos fundidos en un beso de amor y pasión que no le impidió (a Aitor) preguntar:
-¿Cuánto dinero llevas encima? Se me está acabando el tema…
Encima no llevaba más que la toalla y el empalme. La cartera estaba en la taquilla y para llegar hasta ella había que salir de la cabina, lo que era, de forma palmaria, un problema.

domingo 31 de mayo de 2009

Soy una marica típica 136: Payaso Fofó


Creo que se puede establecer científicamente que el CAPSICIN provoca furor uterino. Ya sabréis que el furor es lo que sienten las ninfómanas en el chichi que no las deja parar quietas a las pobres. Para hacer tal afirmación me baso en la reacción de Angelito, que fue la siguiente:
-Tío, necesito más. ¿No tienes ningún dildo, tío?
Como veis, no omito ninguno de los “tío” con que me obsequiaba porque yo cuento la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.
Claro que tenía algún dildo, pero me estaba empezando a cansar de tanta exigencia y tanto furor y pensé, además, que si no le sacaba de casa, no me libraría de él. Decidí llamar a Nacho a ver si tenía algún megaplán y me contó que estaba en una orgía en Payaso Fofó número XX.
Le propuse el asunto a Angelito, quien se mostró pluscuamencantado. Nos cogimos un taxi y por dieciocho euros, que pagué yo, claro, nos plantamos en Payaso Fofó. Cuando entramos en el portal tuve una escalofriante sensación de déjà-vu, sensación que fue creciendo a medida que subía la cutrescalera. Hasta ese momento no había reparado en que era altamente improbable que alguien organizara una orgía en Payaso Fofó. Llamamos a la puerta y en vez de recibirnos un tío en pelotas, lo hizo MERCHE PUDA. Merche era una que había sido after-punk en los ochenta, hermana de Luisa Puda y muy amiga de Nacho y de Ángel (mi Ángel, no el vecino furorero). Después había sido eskina y había vivido en la famosa casa de las eskinas, que era una casa okupa sin agua donde se cagaba en el suelo de una habitación. Cuando la habitación se llenó de mierda, se hizo urracabilly y empezó a salir con uno que se autodefinía como heavy-punk, pero que luego resultó ser gilipún. En fin, que yo había estado en aquella casa hace unos veinte años y comprendí que Nacho, emporrado y tirado en el sofá con Ángel, me la había metido hasta el fondo.
No puedo describir la cara del nene cuando vio que allí no había orgía, sino dos mariconas pasadas de rosca y una petarda viendo fotos y escuchando discos de Derribos Arias.
Como soy una persona muy responsable, le hice un corte de mangas a Nacho, agarré a mi niño y nos bajamos a Payaso Fofó en busca de un taxi que nos devolviera al centro…

jueves 21 de mayo de 2009

Soy una marica típica 135: De pensamiento, palabra y obra

Le dije a Angelito que se calmara, pero se le oía muy agitado y me amenazó con subir. Yo le repuse con una cefalea, pero el pobre no sabía ni lo que era, así que al cabo de cinco minutos Avón llamaba a mi puerta.
Otra vez con la letanía de “Tío, me arde el culo. Tío, ¿Qué me has metido”, etc, etc, etc. Lo que le pasaba es que la crema le había aumentado el salidón y estaba como hoyo de golf, deseando que le entrara la pelotita. Como mi misericordia es infinita, accedí a rellenar aquel agujero, pero al primer intento el pobre gritaba del escozor, ante lo cual yo le propuse untarle con crema EMLA, que es un anestesiante a base de lidocaína ideal para los pasivos a los que le cuesta un poco pasar la cuesta de enero. Pero mi mal genio estaba por allí rondando y cuando fui a coger la EMLA, vi el CAPSCICIN, lo agarré, me puse la mano hasta arriba y a Ángel el culo como un bocadito de nata. Enchufé la manguera y le di colacao para quitarle el hambre a una manada de lobas. Cuando acabé, dando un alarido, se le caían unas lágrimas como puños y murmuraba sollozando:
-Cabrón, cabrón, cabrón, cabrón…

For Gorka.

sábado 16 de mayo de 2009

Soy una marica típica 134: Fuego en el cuerpo



Antes de bajarme a aullar por la Gran Vía me puse en la zona lumbar mi crema analgésica CAPSICIN, que es muy efectiva pero tiene un pequeño defecto. El componente activo sale de la guindilla y en los momentos más inesperados la espalda se te pone como si te estuviesen aplicando un soplete.
En cuanto me di la vuelta a la manzana, noté el habitual cansancio en las piernas y me dije que sería mucho más fácil encontrar un corderito que devorar si usaba las nuevas tecnologías. Me conecté al internet, pero cada día está más difícil encartar rápido, de modo que pasé al plan B, que era repetir con algún polvo no muy alejado en el tiempo.
Se me ocurrió enviarle un mensajito al pijo Güemes-like de David, pero me contestó que estaba cockteleando con la plana menor del PP madrileño. Repasando mi agenda, me encontré con el número de mi vecinito. ¿Recordáis? El que decía que me había conocido bíblicamente en la sauna el día de la rifa de la chinga de Betty la Perra. Me dijo que bajase y así lo hice, con la elegancia y prontitud de una gacela (dentro de lo que me permitía mi aún convaleciente lumbalgia).
Una vez abajo, me desnudé y le empecé a darle lo suyo. Como era tan sumiso, me puse un poquito chulánganas y apoyé mis manos en los riñones. Los más listos ya entendéis qué significaba eso. Seguimos con lo nuestro, es decir, me la comió, me la meneé, le metí un dedo por el culo, etc. hasta que… empezó a decirme muy alterado:
-Tío, me pica todo.
Yo había notado cierto escozor en mi viril miembro, pero había preferido no hacer el vínculo.
-¿Has tomado drogas? Algo te estará sentando mal. (Eso lo dije yo con toda la falsedad de que soy capaz).
-No he tomado drogas, tío. Yo nunca tomo drogas.
-No mientas, todos los jóvenes os ponéis hasta el culo de drogas. Os metéis de todo y luego os pasa esto.
Como la conversación iba subiendo de tono y de temperatura, claro está, al mismo tiempo que mi longaniza bajaba de volumen, tomé la heroica decisión de subirme a casa medio satisfecho y meterme inmediatamente en la ducha. Al cabo de media hora, ya estaba en la cama, gozando de mi frustración. Sonó el teléfono:

-Tío, me arde el culo. ¿Qué coño me has metido?



viernes 1 de mayo de 2009

Soy una marica típica 133: La gripe porcina


¡¡¡Aaaahhhh!!! Estoy aterrorizado con la gripe porcina, patolectores. Como siempre he sido una cerda, me temo que mi destino es sucumbir a la epidemia. Esto puede tener efectos catastróficos en el mundo rosa, porque creo que no soy la única marrana; además, los cerdos en los tebeos son de color rosa. Estoy pensando en irme a una isla del Pacífico Sur para protegerme. Tengo muchísimas preguntas. ¿Qué diferencia hay entre epidemia y pandemia? ¿La pandemia es menos o es más que la epidemia? ¿Carla Bruni pertenece al mismo grupo de riesgo que una servíbora? ¡Qué miedo me da todo esto! Sobre todo acordándome de mis gripes no porcinas, que son siempre horrorosas y me cago por la pata abajo.
De pequeño, mi madre me decía siempre: “Roberto, no hay mal que por bien no venga”. Me lo dijo cuando me atropelló el coche, pero no conseguí encontrarle el sentido a su secular dicho en los cuarenta días que tuve la pierna escayolada. El caso es que la hernia trajo algo bueno: mis finanzas volvieron a flote. Me explico: como estaba doblado como un cuatro y no podía follar ni salir ni hacer nada, pues dejé de tomar drogaína, que es, como todos sabéis, carisisisisisísima. Fumaba porros con Nacho, que se reinstaló en casa para cuidar de mí en plan Sor Ivonne trayendo otra inyección acabará conmigo, pero el costo de agosto es una droga mucho más democrática y mucho más al alcance de los menos pudientes. En fin, que en los tres meses que estuve jodido ahorré para dar la entrada para un pisito en Torremolinos, en la Nogalera, que está fenomenal. Por fin.
Mientras estaba en la cama, me mataba a pajas, claro, porque, aunque no os lo creáis, no conseguí que viniese nadie a hacerme una mamada… ¡Cuánta ingratitud hay en el mundo! Eso quiere decir que, cuando pude por fin bajar a la calle, estaba como una loba hambrienta… Y era luna llena…

domingo 26 de abril de 2009

MARISA ABAD: "YO NUNCA MIENTO"

miércoles 22 de abril de 2009

Alicia Calixta, LA LISTA



En la maleta hay:

Unos chaps,
Unos pantalones de cuero,
Una camisa de cuero,
Unas esposas,
Un plug,
Un dildo,
Un dildo hinchable,
Una máscara de cuero con cremallera en los ojos y en la boca,
Una máscara de cuero con cremallera en los ojos y agujero en la boca,
Una máscara de cuero de verdugo,
Una máscara de licra con agujero en los ojos y en la boca,
Un vídeo del programa “Blablablá”,
Un látigo,
Una fusta,
Pinzas para los pezones,
Pinzas de la ropa,
Un ejemplar de la novela de Maggie Gioberti, “Repentina amistad”,
Una mordaza de bola,
Una mordaza de brida,
Un espéculo,
Un embudo,
Cinco collares de perro,
Una correa de perro,
Dos palmetas,
Dos muñequeras,
Dos tobilleras,
Un collar inmovilizador y
Un pollo al ast.

miércoles 15 de abril de 2009

Soy una marica típica 132: HERNIADA



La noche al lado de David prometía múltiples y Enrique Cedoras sensaciones, así que saqué la maleta donde guardo todos los apechunques, incluido, claro está, el ya mítico disfraz de sota de bastos. Mientras, David se metía raya tras raya a un ritmo incontestablemente tropical al tiempo que decía:
-Soy un vicioso, soy un vicioso.
Me desnudé, me puse los chaps y cuando me iba a poner mis botas de motero, me dio un conocido tirón en la zona lumbar que me dejó como un cuatro. Yo ya sabía lo que venía ahora, pero el asunto era como explicárselo a ese depósito de farlopa en que se había convertido mi pijo y ocasional partenaire. Me arrastré hasta el sillón y le conté muy despacito que me tenía que traer un ENANTYUM del cuarto de baño, darme un masaje de FLOGOPROFEN en los riñones, ayudarme a llegar a la cama, vestirse y despedirse de los placeres prometidos. De primeras no se enteró, pero tampoco se enteró de segundas. La tercera vez que le repetí las instrucciones empezó a comprender y poner pucheros, pero yo fui tan inflexible como mi espalda y cada vez que me preguntaba: “¿De verdad quieres que me vaya?”, yo le contestaba: “Soy Clara Sesseman”.
Ya metidito en la cama, le conté que las lumbalgias me duraban unos cinco días, de manera que al siguiente fin de semana le podría dar paliza doble. Como no se le quitaba la cara de disgusto, le prometí que le invitaría a drogaína y con eso pareció consolarse un poco de la explicable sensación de frustración que le invadía. Nos despedimos con promesas de llamadas y orgías desenfrenadas, sin saber ni él ni yo que no tenía una contractura muscular, sino ¡¡¡UNA HERNIA!!!
La foto es supuestamente de Ninio, el elefante gay y, evidentemente, no tiene nada que ver con mi hernia. Por cierto, bienvenidos los consejos de traumatólogos, reumatólogos y neurocirujanos.

sábado 28 de marzo de 2009

MI PASADO



Alguna por ahí ha gritado por mi escarceos con la Radikal Gay. Y me parece SUPERFATAL Y SUPERNINTENDO porque si ahora los gays podéis casaros y montar el numerito de Barbie Superstar con Ken y vivir en un ático de diseño e invitar a vuestras amigas al apartamento de Ibiza es gracias a que las marikas radicalas íbamos a manifestarnos llenas de sarna y de ladillas (yo no, pero ellas sí) contra la Iglesia Católica, contra el Aznarato y contra el Sursum Corda. Y allí estábamos Nacho y yo con la Sissí Peruana, el Machurrino y el inefable, aunque entonces no lo sabíamos, Ricardo Llamas En todas las manifestaciones, performances y happenings, cuando a la manifa del Orgullo Gay acudían 5.000 personas y no había musculocas ni anabolizadas ni drags ni carrozas ni nada. En cada actuación de los Ailoviu’s y en cada concierto de la Pota Rosa. Con el puño en alto y no con el puño en el culo como ahora. ¡Qué tiempos!

Fueron unos años muy duros de lucha marika y como no había internet ni gaydar ni esas bobadas había que ir todas las noches a ligar y a fumar porros a La Lupe. Y, claro, nos acostábamos todos con todos. ¡Qué remedio! Yo me acosté con varios de los tertulianos y era un corte porque luego se enteraba todo el mundo de todo. Nacho hizo lo propio con el Machurrino, que le dijo justo antes de empalarle: “Siéntate en este trono, reina; vas a estar muy cómoda” y al día siguiente era la frase de moda en el bar.

Yo no me avergüenzo de mi pasado; de hecho, yo tengo varios pasados, como el verbo español. Yo he sido after-punk (pero no new-romantic) y he salido de casa con el pelo cardado, he sido payasa, he sido becaria como Monica Lewinsky, he sido porrera, he sido autista, he sido taxista y he sido electricista. ¿Qué os pensabais, monas, que una maricona como yo nace después de una tormenta como una seta en el bosque? NO, YO, como María José Cantudo, tengo un pasado.

martes 24 de marzo de 2009

Soy una marica típica 131: Il mio orribile passato



Se imponía una huida a ninguna parte con el pijisísimo David aun a sabiendas que uno de los problemas de la drogaína es que se te queda la chinga hecha un guiñapo. Pero tenía en casa una caja de CIALIS, de efecto menos inmediato que la VIAGRA, pero mucho más duradero y, en cualquier caso, aquella mira de miope me estaba fundiendo por dentro. Así que sin decir adiós a nadie, nos deslizamos como gotas de blandiblup hasta la puerta y en un santiamén estábamos camino de Caballero de Gracia.


David estaba encantado con todo lo que se había metido ya por la nariz y me preguntó si tenía más de eso. Yo, sabiamente, conservaba un gramo, pero me hice el sueco porque me parecía fatal tanto vicio improvisado. Y, entonces, mi ligue se sacó del bolsillo una bolita como de algo más de medio gramo.


-¿De dónde has sacado eso? -pregunté yo con esa mezcla de ingenuidad y perversidad tan característica mía.


-De encima de la mesa. Así nos lo pasaremos genial.


Así le daba al niño para vivir en Chamberí, robando droga en la fiestas a las que le invitaban. La bolita desapareció en un abrir y cerrar de esfínter y me vi obligado a echar mano de lo que tenía, pero para disimular un poco hice como que buscaba en un cajón a la desesperada. De ese modo apareció una foto de hace unos quince años con Nacho. David, que, además de llevar el pelo a lo Güemes, era muy cotilla, la cogió y se quedó mirándola muy pensativo.


-Esto es en la Lupe. Yo asentí silencioso.


-¡¡Sabía que te conocía!! Tú ibas mucho por allí con los de la Radikal Gay. Menuda panda. Ya recuerdo. Con el pelo decolorado. Yo es que entonces salía mucho con una prima que era un poco grunge. Y tú eres el que se subió a la barra el día que se murió Lola Flores e hizo un striptease.


Evidentemente, ningún crimen quedará impune.


Me tumbé en el sofá desesperado por el come-back de mi horrible pasado y David, mordiéndose los labios, me preguntó como un ratoncillo:


-¿Quieres que me vaya?


-Lo que quiero es darte una hostia.


-Por mí encantado.


Pufffffffffffffffffffffffffff.

jueves 19 de febrero de 2009

Soy una marica típica 130: MEGADOTADO



Andresa la Fresa era una maricona de escándalo de los años ochenta que llegó a salir en la mítica La Luna con su amiga Toraya. Era un entrevista muy interesante en la que Toraya contaba cómo un chulo le rompió (a pollazos) el frenillo de la lengua en los servicios del Rimmel. Si miento, que venga Terry Trágame y lo diga. Andresa la Fresa se ponía una nebulosa, que es una especie de compresa anal, para salir a la calle. Andresa la Fresa se metía un martes a las once de la mañana en la sauna. Creo que algún día debería dedicarle una entrada completa. En fin, Andresa era una buena chica que no veía nada y que decía "Me gusta llegar la última y con las bragas en la mano". Nos lo decía a Nacho y a mí en Benidorm...
¿A qué viene esto? ¿Me he vuelto loca? No. Viene a cuento porque lo que YO no estaba dispuesto a hacer es llegar la última y con la faja en la mano. Así que le dije a mi amiga:
-Mira: Yo no puedo más, yo no puedo más, estoy harto de rodar como una noria. (Véase vídeo ilustrativo.)
Y la réplica fue:
-Si te crees que después de hacernos venir te vas a ir a tu casa, quiere decir que con la diarrea te ha empezado la deshidratación cerebral.
Y entonces yo le enseñé la faja.
-Pues métetela en el paquete.
-¿Y la coca?
-A eso he bajado. Ángel tenía un gramo y yo otro. Además, seguro que la retrasada de la JAITEC ha traído algo. Vamos para arriba.
Después de ni se sabe el tiempo, volvimos a llamar al timbre de la casa de Germán. Yo iba con la tripa hinchada y el tipo purrús, pero con un paquete gigantesco, producto de doblar tres veces la faja.
-¿Adónde habéis ido?¿ A la Rosilla o a la Cañada Real? -dijo Germán al abrir detrás de las butifarras que rodeaban sus dientes.
Como Nacho había previsto, las drogas ya habían empezado a circular y los refuerzos fueron bien recibidos, pero sin mayor entusiasmo. Después de un par de rayas, ya estaba más tranquilo (hasta la tercera raya me sienta el tema genial, lo malo empieza después) y me acerqué a David, quien, según confesión propia, entraba por primera vez en contacto con la coca-loca. Era tan mono, tan pijo, tan imposible con su pelito a lo Güemes, así, entrecano, y su mirada algo miope y encantadora... Nos hizo falta muy poca conversación para empezar a intercambiar fluidos bucales. Y al cabo de un rato de nudo lingual, me susurró palpando el bulto:
-La tienes enorme, ¿no?
-No te lo imaginas.


jueves 12 de febrero de 2009

Mystatcounter


Mystatcounter es una página maravillosa que me permite conocer mejor a los pataloectores. Gracias a ella puedo saber si han comido fabada o cocido, si tienen problemas de estreñimiento o acné o si llevan zurrapas en los Calvin Klein. Pero también me proporciona información sobre cómo algunos ingenuos (otros no tanto) aterrizan en llegan los 40 GLUPS. Por ejemplo, alguno me encontró buscando

me folle a mi madrasta por el culo

Otros,

hombres semidesnudos con cachas enormes,

el culo de analia gade

o

cancaneo entre camioneros.

Una de las búsquedas más populares es adela cantalapiedra y me encanta que mi página se convierta en un referencia sobre tan injustamente olvidado personaje.
No se me puede olvidar

señoras maduras buscan negros con pollas grandes para tener sexo

sota de bastos(disfraz),

crema anestesiante para dar por el culo

y

beneficios del flatoril.

Pero creo que la palma se la lleva:


mi marido quiere practicar el fisting como aguanto todo su brazo dentro de mi.

Sí, queridos patolectores, hay gente que mete “eso” en google.

Os quiero.

jueves 29 de enero de 2009

Soy una marica típica 129 Cómo quitarse la faja



O conseguía dos gramos de coca-loca o me iba a casa, pero lo que no estaba dispuesto a hacer era subir a enfrentarme a la jauría. Me encendí un cigarro y me quedé pensativo y helado en la frondosa oscuridad de la calle Lagasca.
Estaba absorto pensando en cuánto podía costar el piso de Germán, en cuánto tendría que ahorrar para comprarme uno que fuera la mitad, en cuánto tiempo tardaría el camello en llegar y en cuánto me iba a costar la broma del OCNI. Todo ello sin darme cuenta de que me rascaba la tripa con frenesí, si no con fruición. Así me estuve un rato hasta que alguien salió del portal y se acercó hasta mí:

-Roberto, llevas… ¿pero por qué te rascas de esa manera?

Volví en mí y me di cuenta de que me había subido el jersey y de que estaba dale que te pego furiosamente con mi piel.

-¿Pero qué es eso? ¿Una faja? ¿Llevas faja?

Claro que llevaba faja y además, como no era de algodón, me estaba provocando una reacción alérgica. El día anterior en el laboratorio me la había puesto por encima de la camiseta, pero para asistir a la reunión de criptozorras, me la había puesto en contacto con la piel para estar seguro que no se me notara.

-Roberto, estás lleno de ronchas.
-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.

De verdad, de verdad que lo último que le puede pasar a una marica típica es tener alergia a la faja que se tiene que poner porque le sobran algunos kilos. Me puse histérico y empecé a intentar quitármela cómo pude, lo que fue un lamentable error. Especialmente porque intenté quitármela por arriba y una faja, amadas patolectoras, hay que sacarla, siempre, siempre por abajo. Especialmente cuando uno es ancho de espaldas y estrecho de culo (maricón seguro). La faja se atascó a la altura de mi bello tórax y empecé a gritar en medio de la calle con los brazos para arriba.

-¡Quítamela! ¡Quítamela!

Nacho hacía lo que podía para sacarla y que me calmara pero no había manera ni de lo uno ni de lo otro. Así que hubo que invertir la operación. Pero yo no había intentado sacar la faja por la cabeza porque fuera idiota, sino porque llevaba unas botas de motero enormes. Tuvimos que llamar al telefonillo de Germán y meternos en el portal y allí me tuve que quitar primero las botas y después los pantalones. En ese momento llegó gente al portal, pero no eran vecinos, sino, como no podía ser de otra manera, algunas criptozorras, entre las que estaba la retrasada de la JAITEC y a las que Germán había invitado a tomar una copa después de cenar…

Perdón por el retraso en la actualización, pero la vida de los parásitos intestinales me tiene más invadido que en “Vinieron de dentro de”. Lo siento, lo siento, lo siento; yo soy sólo una payasa, pero vosotros os merecéis todo; por eso os obsequio con la AUTÉNTICA FAJA DE ROBERTO LAUMES. Bexxxos. I love you.

jueves 22 de enero de 2009

Private Idaho for Terry Trágame



We're waiting for you.

sábado 17 de enero de 2009

CALL ME LADY CHAMPAGNE



Sin comentarios...

Soy una marica típica 128: El saco roto y el OCNI



-¡Que no caiga en saco roto, Roberto! —me decía mi abuela y yo nunca la entendí.

Cuando iba a volver a entrar en el fastuoso salón decorado con porcelanas chinas auténticas de la dinastía Wantun-Frito, Nacho me agarró por el cuello de la camisa y me soltó:

-¿Pero ese no es el BMW de Germán?

Me asomé todo lo que pude y aunque mi vista ha bajado un poco, reconocí efectivamente el coche con la toalla en todo el parabrisas. Y en ese momento entendí por primera vez a mi abuela, que en paz descanse: la toalla no había caído en saco roto.
Pensé que todo se solucionaría con quitarla al marcharme, pero en ese momento un grupito de criptozorras salió al balcón de al lado a fumar y se puso a mirar a la calle. Como el malhadado coche estaba justo enfrente, era más que probable que alguna de ellas se percatara del OCNI (Objeto Cagado No Identificado) que reposaba encima del cristal. Y, en ese momento, el mismo Germán salió a balcón, impacientado –imagino- porque las siervas no le rendiesen la acostumbrada pleitesía. Pánico total.

-¿Nacho, por qué no finges un cólico nefrítico y decimos que nos tenemos que ir a urgencias?
-¿Roberto, por qué no dices que has roto aguas y nos vamos a la maternidad?

Abandonado por mi amiga, maltratado por la suerte, sólo me quedaba el recurso a mi ingenio. ¿Qué hacer en tan infausta circunstancia? Pues entrar al salón y ponerme a gritar como una loca:

-¿Quién quiere una raya? ¿Quién quiere una raya?

Inmediatamente, todas las mariconas balconeras vinieron hacia mí como las dos mil moscas al panal de rica miel.

-Invito a una ronda a todo el mundo. ¿Quién quiere?

Nacho me miraba con una ceja levantada, esperando el siguente golpe de efecto, que consistió en simular una llamada al camello Winston y decir a mi ansioso público que me tenía que bajar a la calle porque las mercancías de oriente llegaban a velocidad supersónica. Ni siquiera esperé al ascensor; bajé echando leches por las escaleras, salí a la calle, agarré la puta toalla y la tiré a una papelera. Llamada de teléfono desde el balcón:

-¿Y ahora qué?

Eso me dije yo: ¿Y ahora qué?

(La portada del disco no tiene nada que ver con la patoaventura. Es de la colección privada de Terry Trágame y la pongo con la esperanza de que se manifieste más a menudo.)

viernes 9 de enero de 2009

Soy una marica típica 127: Lagasca Street


Al día siguiente, que era viernes, me presenté en el laboratorio embutido y las frustradas biólogas, con la lógica excepción de Lucía, se quedaron pasmadas con mi tipo y mi look existencialista, todo de negro. Así, tras semejante éxito, el sábado por la noche me volví a poner la faja y me fui a la calle Lagasca a enfrentarme con Milady de Winter y sus secuazas, las criptozorras.
Cuando entramos, Nacho y Ángel se quedaron sin habla ante los dos perritos calientes horizontales que Germám tenía en la cara y yo dije en voz baja, pero lo suficientemente fuerte para que Germán TAMBIÉN me oyera: “¿Veis cómo no había exagerado nada, nada?”
La soirée consistía en una cena con algunas cripto seleccionadas y la que me tocó a mí enfrente, una nueva que dijo llamarse David y de apariencia tan pija como todas las demás, resultó ser bastante simpática, lo que me hizo pensar que, por primera vez, iba a ligar en una de las parties de Germán.
Todo iba sobre ruedas después del sushi, cuando mi estómago dijo “ay” y empezó a hincharse. De primeras pensé que eran gases y me arrepentí de no haberme tomado el FLATORIL, pero no le di ninguna importancia y seguí comiendo las albóndigas de perdiz con boletus y tonteando con David. Mi estómago volvió a dar un gritito y entonces me decidí a ir al baño a ver qué le pasaba. En cuanto me bajé el pantalón y me subí la faja, oí algunos alaridos interiores y comprendí que me estaba cagando vivo. Pero había un problema: no sólo tengo la manía de las pollas y los pies, sino que soy incapaz de giñar en ningún sitio que no sea mi casa con la excepción de los hoteles (y con dificultad). Pero mi tripa empezó a cantar “corre, corre, que viene Maret” y tuve que aceptar resignado hacer de vientre en el baño de Milady, que, por cierto y para mi tranquilidad, estaba como los chorros del oro.
Me iba a sentar y a fumarme un cigarro, cuando imaginé que en ese baño se debían de hacer las lavativas todas las criptozorras antes de practicar la espeleología y eso me dio un repelús horroroso, de manera que levanté un poco el pompis para evitar el contacto físico en vez de poner poner papel alrededor, lo que hubiese evitado el desastre. Y es que lo que salió salió en plan fuegos artificiales y le puse la Porcelanosa a Germán hecha unos zorros al mismo tiempo que yo me ponía hecho un cromo. Cuando me vacié, que no fue inmediatamente, intenté arreglar el desaguisado con papel, pero el papel se acabó y parte de los frescos seguían a la vista. No me quedó otra solución que usar una de las monísimas toallas de diseño para devolver mi trasero y la pared a su estado original. Cuando estaba frota que te frota, sonó mi móvil y era, claro, Nacho:

-Roberto, llevas veiticinco minutos en el baño y aquí la gente empieza a murmurar. ¿Qué piiiiiii estás haciendo?
-Nacho, hay que deshacerse de una toalla.
-¿Pero qué has hecho?
-Todas para una y una para todas.
-De acuerdo, voy a buscarte.

Nacho llegó y yo salí con la toalla hecha una bola, con la parte limpia para fuera, por supuesto. Nos entendimos con sólo mirarnos y Nacho propuso que saliéramos al balcón a fumarnos un cigarro. Caminamos muy juntos por el pasillo y a través de salón, abrimos la ventana, salimos fuera y… TIRÉ LA TOALLA A LA CALLE LAGASCA. Cuando me di la vuelta y vi a David, me dije que había cosas en la vida que no podían funcionar jamás.

sábado 3 de enero de 2009

Soy una marica típica 126: Con p de p…


En el Corte Inglés siempre ha habido un cancaneo de escándalo e ignoro la causa de ese trajín gay. Sea como sea, en la sección de ropa interior masculina me encontré con uno bastante mono que se conocía los servicios como la palma de su mano. No estaba yo para muchos trotes, preocupado por mi exceso de peso, pero me dije que lo que me iba a comer no engordaba nada y le seguí disimulando entre calzoncillos y pijamas.
Follar en un servicio es de lo peorcísimo que hay, pero la que esté libre de pecado, que tire la primera lentejuela. Una vez dentro te entra un agobio horroroso (por lo menos a mí) pensando en que te pueden pillar y montarte un pollo; o sea que hice amago de irme, pero mi inesperado ligue me retuvo con un beso muy profundo y muy bien dado. Resumiendo, que me decidí a bajarle el pantalón y entonces me encontré con… con ESO.
Y es que se ha hablado mucho del tamaño de las pollas, pero bastante menos de su aspecto estético. Y hay pollas absolutamente horrorosas. Pero HORROROSAS. Algunas son producto de la mala suerte en la lotería genética y otras el resultado de criminales operaciones de fimosis que dejan como una puntilla alrededor del capullo tipo la del huevo frito en aceite muy caliente. Completamente injusto, pero completamente potoso. Y yo para esas cosas soy muy mío y muy maniático e incapaz de meterme ESO en la boca. Es como con los pies: si un tío tiene los pies feos, no puedo hacer nada. Cada uno con sus fobias.
Así que cuando, sentado en la tapa del báter de un servicio del Corte Inglés, me encontré con la polla de Freddy Krugger a unos centímetros de distancia, lancé un grito interior y me lancé a la fuga, pero otra vez fui retenido. Pero, claro, sabiendo lo que había yo insistí en marcharme y el pobre empezó a preguntarme: “¿Qué pasa? ¿Qué pasa?” Y no se me ocurrió otra cosa que decir que me había dejado las lentejas en el fuego y salir escopetado por el pasillo y escaleras abajo.
Ya en la calle, me di cuenta de que no había comprado la faja, pero me daba muchísimo corte subir otra vez por si me lo encontraba. Pobre; bastante tenía con lo suyo. Así que no me quedó otra que ir a Pontejos a dar codazos y a batallar con las señoras para ser atendido. Volví a casa con la faja.

Lamento el silencio y el retraso que llevo con las patoaventuras, pero yo más no puedo hacer… La vida me desborda.

domingo 21 de diciembre de 2008

Soy una marica típica 125: DIETAS



Volvíamos a casa de Milady y volvíamos a enfrentarnos a las criptozorras. La cara de Monchito de Germán representaba una cierta garantía de éxito, pero, si hasta ese momento perder peso era una necesidad, la perspectiva de cenar en la calle Lagasca lo convertía en una urgencia. Me debía dirigir a un especialista porque sólo disponía de dos semanas para perder cuatro kilos y quién mejor que la vacaburra de Mari Carmen, que se había hecho todas las dietas imaginables; con escaso éxito, todo hay que decirlo.
Como sabéis, Mari Carmen es una de las tres biólogas que trabajan conmigo. A Mari Carmen la dejamos antes de la interrupción con su primer novio, que resultó ser bastante horrendito, y ya empieza a hablar de boda. Veremos.
Le expliqué mi enorme problema y le confesé que había intentado perder peso comiendo barritas saciantes, pero que comía tantas que lo único que había conseguido era tener todo el día la tripa como un globo. Mari Carmen sonrió como la madrastra de Blancanieves y me soltó un discurso repleto de chitosán, alcachofas y cambios de metabolismo.

-Tengo que perder cuatro kilos antes del sábado de la semana próxima.
-Lo mejor es la dieta de la sandía.
-Que consiste en…
-Comer sólo sandía.
-Mari Carmen, estamos en noviembre.
-Entonces la dieta del suero fisiológico. Sólo bebes eso. Es muy dura los dos primeros días y puedes tener mareos y vahídos. Al tercero empiezas a sentirte como san Juan de la Cruz y pierdes muchísimo peso.

La perspectiva de llegar al éxtasis a través del ayuno no me seducía nada, así que hablé con Nacho para ver si conocía alguna pastilla ilegal que me pudiese ayudar.

-Lo mejor es la dieta de las dos rayas.
-¿?
-No sé si te habrás percatado, Roberto, que cuando te metes rayas se te quita automáticamente el hambre. Pues se trata de sacarle partido a esa propiedad de la farlopa (¡ay, Carabanchel Bajo!). Te metes dos rayas antes de cada comida y en un periquete recuperas tu cintura de avispa.
-¿Pretendes que me esté dos semanas drogado?
-Para presumir hay que sufrir.

Al final decidí seguir con las barritas y apretar en el gimnasio, pero en una semana había perdido doscientos gramos y para eso me tenía que pesar en ayunas y después de gi.

El jueves estaba desesperado en la cafetería del laboratorio tomándome un té sin azúcar mientras pensaba con añoranza en mi bocata de mejillones en escabeche. Apareció Lucía con el Chanel nuestro de cada día y preguntó por el motivo de tanta desolación.

-Ponte una faja.
-¿Quéééééééééééé?
-No te imaginas lo que estilizan.

¿Una faja? ¿Dios mío, podía caer tan bajo y ser capaz de ir a casa de Germán con una faja? ¿Podía aceptar que mi juventud se había ido para siempre y que necesitaba esa prenda vergonzosa para no parecer una morcilla? Por supuesto que podía. Corriendo al Corte Inglés…

miércoles 17 de diciembre de 2008

EL BLOG DE ROBERTO LAUMES


He recibido algunos mensajes de patolectores que preguntan dónde están las patoaventuras que faltan, así que me siento un poco en la obligación de contar la prehistoria de este blog.
Todo empezó en otoño del 2005 durante una estancia investigadora (je) en Italia con una serie de mensaje enviados a my dear Nacho en la que le contaba mis vicisitudes en ese país imposible. Unos seis meses después empecé el blog en una web muy antipática en cuanto al diseño, pero es lo que le corresponde a un Laumes auténtico como yo. La página en cuestión era (y es):

http://www.geomundos.com/sociedad/lleganlos40glups/

Después y muy inspirado por la estética cutrelux, abrí una página toda mía que se llamaba http://www.lleganlos40glups.com/, que me dio muchas alegrías y me puso en contacto con personas maravillosas y llenas de inquietudes. Cerré la página porque creí que había encontrado al AMOR DE MI VIDA, pero como ya sabéis fue algo muy, muy efímero. Por un misterio insonsondable, quedó una huella de todo aquello en:

http://www.geocities.com/hantipas2046/blog.html

Cuando decidí volver, opté por blogspot sin saber muy bien por qué y aquí estoy, muy contento de estar en contacto con todos vosotros.

Feliz Patonavidad.

Roberto

(La imagen es de Terry Trágame, derechos reservados.)

martes 16 de diciembre de 2008

Soy una marica típica 124: La belleza interior


¿La belleza interior existe? ¿Sirve de algo?¿Es preferible la belleza interior a la belleza exterior? ¿Hay alguien que quiera ser más bello por dentro? ¿Hay alguien que se opere para conseguirlo?
Yo siempre he pensado que la única belleza que contaba es la exterior y por eso llevo ya encima unas cuantas operaciones (si no lo creéis, preguntad a Terry Trágame); eso sí, todas discretísimas y muy conseguidas. Por eso mismo me apunté al gimnasio y, si no me he ciclado, es, en parte, por la bofetada que me arreó Nacho y, en parte, porque la chinga se te reduce a una miniatura.
Todas estas preguntas vienen a cuento porque hay personas de una belleza exterior indiscutible, con un encanto a veces inconcebible y a veces irresistible, que, víctimas de una fragilidad inexplicable, deciden meterse el bisturí y la cagan. Emmanuelle Béart es un fantástico ejemplo del fenómeno.
Pero no voy a hablar aquí del terrible tropezón de la Béart, sino de la cara de muñeco Monchito con que apareció Germán con su cuarto y mitad de chopped y que me hizo exclamar:

-¿Pero, Germán, qué te ha pasado?
A lo que respondió la genial doña Fermina:
-Fíjate, Roberto, con lo guapo que es y lo que se ha hecho. Y encima le ha costado un dineral.

No había mucha luz en la calle, pero hubiese jurado que Germán se había inflado los labios y se había inyectado algo de bótox. Era una mezcla rara entre Yola Berrocal y Paloma San Basilio. Germán, la sonrisa más bonita de Madrid, Germán que se ha tirado a todo pichipata, Germán, organizador incansable de orgías, llevaba unos labios como chorizos de freír.
Al pobre no le hacía ninguna gracia la situación y yo no tenía mucho interés en prolongarla, sino en llamar inmediatamente a Nacho para contársela. En ese momento pensé que mi amigo se moriría de ganas de verlo y se me ocurrió la diabólica idea de proponerle a Germán una cena juntos. Y Milady de Winter recogió el guante y dijo que podía ser en su casa con unos amigos (= con unas criptozorras); esa decir, que estaba dispuesto a exhibir el desaguisado.




-¿Nacho, adivina a quién me he encontrado fatalmente operado?
-¿Ángel, adivina a quién me he encontrado fatalmente operado?
-¿Marta, adivina a quién me he encontrado fatalmente operado?
-¿Mónica, adivina a quién me he encontrado fatalmente operado?
-¿Mamá, adivina a quién me he encontrado fatalmente operado?
.
.
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miércoles 10 de diciembre de 2008

Soy una marica típica 123: DEVOCIONES



Las peores entre vosotras habréis pensado que no le hice ningún caso a mi madre, pero yo siempre se lo he hecho porque mi madre es muy sabia. Así que me pasé reflexionando todo el lunes en la laboratorio, preguntándome de dónde vengo y qué planes tengo. Necesitaba cambiar de vida y para que eso fuera posible necesitaba una señal. Cambiar de vida incluía cinco puntos básicos:

1-Dejar de fumar.
2-Dejar de drogarme.
3-Perder cuatro kilos.
4-Dejar de follar indiscriminadamente.
5- Pasar mis vacaciones en Marina D’Or.

Pero necesitaba un estímulo. Marcelo podría haberlo sido, pero me duró lo que un bollo a la puerta de una clínica de adelgazamiento. En fin, que influido por el encuentro con mamá y por mis recuerdos de infancia, decidí darme una vuelta por la capilla del Niño del Remedio, que constituye, como algunos sabéis, mi única relación cordial con la Iglesia Católica, por lo demás profundamente detestada, pero es que el Niño es tan bueno y tan simpático…
Creo que una razón añadida para mi decisión es que, como también sabéis, Marcelo vive al lado.
Cuando voy a la capilla, normalmente me quedo en la entrada tranquilamente, pero como esta vez la cosa urgía, me arrodillé entre los escasos fieles para pedir al Niño que me enviase una señal. Y lo que pasó es que me entraron unas ganas feroces de tirarme un pedo. Como no soy idiota, sabía perfectamente que aquello era una mala casualidad y no la señal. Pensé que lo más prudente sería salirme, liberarme y volver a entrar, pero era una pérdida de tiempo porque tenía ya un puntito muy místico difícil de conseguir. Así que decidí producir un pedo-espía, que es el que estalla a medio metro más o menos. Ello requiere una singular concentración física e intelectual que alcancé después de unos minutos de meditación. Superada con éxito la prueba, me abismé en mis oraciones y en ellas estaba cuando sentí una mano sobre mi hombro. De primeras pensé que era el cura confesor que venía a echarme la bronca por la flatulencia. Enseguida descarté la hipótesis por disparatada y entonces pensé que podía ser Marcelo, que me había visto desde la calle. Que me encontrara en semejante situación me pareció un poco ridículo, pero habría que afrontar lo que hubiera, así que me di la vuelta y me encontré con una señora mayor de sonrisa angelical que me dijo:

-¡Qué contenta estaría tu madre si te viera!

Y es que era DOÑA FERMINA, la madre de Germán. Me quedé completamente desorientado porque hacía años que no la veía.

-Roberto, cariño, ¡qué guapo estás! Dame un abrazo.

La verdad es que no entendía muy bien que la madre de Germán pudiese ser la señal que esperaba, pero de momento era lo que había. Me salí con ella a la calle sin sospechar ni por un momento que me iba a decir:

-¡Qué alegría le va a dar a Germán! Ha ido a comprarme cuarto y mitad de chopped a la Madrileña.
-(AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH.)

A Germán no le había vuelto a ver desde el día de la última cena y ya entenderéis que no me apeteciera nada confrontarme con él, especialmente delante de su pobre madre, que bastante tenía con que su hijo fuera Mylady de Winter; miré a doña Fermina con cara de tener una diarrea incontenible, pero Germán acababa de aparecer por la calle de los Donados.

-(AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH.)

miércoles 3 de diciembre de 2008

Soy una marica típica 122: LA GRAN FAMILIA




-Me voy a acostar, Roberto. Apechuga con lo que hay.

Y allí me quedé con mi vecinito veinteañero que se empezó a tocar el paquete y a lamerse los labios en plan peli porno de los años 80. Era evidente que el pobre necesitaba una educación sexual urgentemente, pero Nacho tenía toda la razón al decir que había llegado tarde a mi polla. Por otra parte, si era verdad, como parecía, que me la había chupado en la sauna, pues tampoco tenía por qué quejarse. ¿No? La cuestión era cómo plantearle que no había que abusar de las comidas altas en colesterol por muy joven que fuera. En ese momento sonó el teléfono y era MI FANTÁSTICA MADRE.

-Roberto, ¿qué estás haciendo?
-Pasar la tarde con Nacho, mamá.
-A saber a qué hora te acostaste anoche (a ninguna). Tienes que venir porque se le sale el agua a la lavadora.
-¿Ahora?
-Claro que ahora, Roberto. Si vienes el mes que viene, ya no sirve de nada.
-¿Y no es mejor esperar a que vaya mañana el fontanero?
-Sería mejor si tu padre quisiera remar un rato por el pasillo.

Después del colocón y de la noche en la sauna, lo penúltimo que me apetecía era bajar a Carabanchel a hacer de fontanero, pero como lo último era enfrentarme a la fuerza incontrolable de la juventud, le dije a Angelito que mi progenitora me reclamaba.
Creo que es el momento de hacer una pequeña digresión sobre mi familia, porque yo no nací de una espora, sino que tengo padre y madre y, además, se reprodujeron en diferentes ocasiones. Los Laumes somos una familia muy unida, unida por los lazos del amor. Somos cinco. Mi hermana se ha pasado toda la vida intentando ser por fuera como por dentro y, al final, hay que reconocerlo, lo ha conseguido. Algunos parolectores recordarán que en su frustrado intento de mandar al otro barrio a mi cuñado sólo consiguió cortarle un poco un dedo, lo que le costó la bonita suma de 30.000 euros. Mi hermano es completamente distinto y consagra su existencia a hacer unas cerámicas horrorosas que estoy obligado a comprar en Navidad y que regaló a Nacho, que regala a su madre, que regala a su hermana, que tira a la basura… Luego está papá, comunista convencido, y mamá, católica de base militante, a quien debo todo lo que soy. En fin, mamá:

-Roberto, ¡qué mala cara tienes! Seguro que no has dormido en toda la noche.
-Estoy algo acatarrado, mamá.
-Roberto, he leído que los jóvenes de ahora se pasan la noche drogándose y luego se toman Viagra para mantener relaciones sexuales. ¿Tú no harás eso, verdad?
-Mamá, yo tengo cuarenta y dos años.
-Roberto, dicen que España es el país donde se consume más cocaína del mundo, ¿tú no la habrás probado, verdad?
-¡Qué ocurrencias tienes, mamá!
-Roberto, si no mueves bien el cable, no vas a desatascar nunca el desagüe.
-Estoy en ello, mamá.
-Roberto, hijo, eres tan torpe como tu padre.
(Silencio.)
-Roberto, ¿sigues siendo marica?
(Silencio.)
-Roberto, no seas maleducado y contéstame.

Sobre las ocho, había desatascado el tapón, me había comido una docena de rosquillas caseras y había sentido cómo se me contracturaba la espalda al empujar la lavadora. Antes de que me obligaran a jugar a la brisca, decidí huir.

Nota: No se recomienda la visión del vídeo a los menores de edad. Puede herir la sensibilidad.
Resulta que tengo un seguidor, pero no me había enterado hasta hoy. Es que, en realidad, soy un poco torpe para estas cosas de las nuevas tecnologías.



lunes 1 de diciembre de 2008

POR ADELA CANTALAPIEDRA

Querida patolectoras:

El otro día un visitante ignoto llegó a la página buscando en google "vídeo porno de Adela Cantalapiedra", lo que, como imagináis, me llenó de alegría. Para celebrarlo, os obsequio con esta maravilla relativamente poco popular.

Vuestro patoescritor.

Roberto


viernes 28 de noviembre de 2008

Soy una marica típica 121: Conflictos generacionales



Y apareció UN PERFECTO DESCONOCIDO. Pero un perfecto desconocido como de 20 años.

-¿Ya has vuelto a las andadas, Roberto?

Yo estaba más muda que una película de Buster Keaton, porque me esperaba, obviamente, conocer de vista a mi supuesto ligue, pero resultaba que no le había visto en mi vida; o al menos eso creía. Con todo, lo que más me descolocaba era la evidente y extrema juventud del muchacho.

Y ahora tengo que hacer una pequeña digresión en mi horrible pasado. Yo follé por primera vez a los 14 años, lo que en aquella época era un delito… para el otro, claro. Y a los quince me eché un novio, César, un pedazo de actor que hizo un papel inolvidable en el peliculón “El monumento”, con la eximia Analía Gadé. Como ya comenté en otra patoaventura, nunca supo nadie la verdadera edad de César, pero yo calculo que me sacaba unos veinte años. Así que interioricé que a mí me gustaban los hombres mayores y eso funcionó durante bastante tiempo. Pero, claro, a medida que uno cumple años los hombres mayores empiezan a estar muy ocupados con los viajes del IMSERSO y hay que empezar a bajar el listón. Así salí con Enrique, otro grandísimo actor con un papel inolvidable en “Yo soy Bea” (sí, amadas patolectoras, sí), que era cinco años más joven que yo y con el que la vida sexual era tan interesante como la de una lapa. Pero nunca jamás había salido con alguien MUCHO más joven que yo hasta que metí la cabeza en el culito de Aitor (es una forma de hablar, sólo le metí las dos manos). Los más fieles ya sabéis que la relación con Aitor fue un desastre trufado de drogas y pasones, de manera que no me quedaban ganas de repetir… En fin, que la presencia de aquel adolescente delgadito, aniñado, con un aro en el pelo en mi casa un domingo de resaca era un motivo de inquietud. Nadie decía nada y el silencio se iba volviendo violento hasta que el niño habló:

-¿Npoafcpadh olla?

Pero habló para el cuello de su camisa, lo que me obligó a decir:

-Perdona, no te he oído.
-¿Npoafcpadh polla?

La segunda vez entendí perfectamente la palabra “polla”, pero seguía sin enterarme de lo esencial del mensaje. Así que me volví a excusar:

-No te he oído: ¿qué has dicho?
-¿Qnpoafcpadh polla?

Aquello parecía un sainete. Me volví y miré a Nacho, que hizo un gesto del tipo “esto es lo que hay; yo más no puedo hacer”. Volví a mirar a nuestro invitado y añadí:

-Perdona, Ángel, pero sigo sin oírte. ¿Puedes hablar más fuerte?
-Que si no me vas a dar polla.
Y se oyó una voz detrás de mí (ya imagináis de quién):

-Mi amor, te diría que has llegado tarde a su vida y probablemente no lo entenderías, pero lo que sí vas a entender es que, desde luego hoy, has llegado tarde a su polla.

Entonces vino la declaración que nos dejó atontonitos:

-Su polla ya me la he comido.

A lo que yo contesté:

-Creo que aquí hay un malentedido. Tú y yo no nos conocemos de nada.

A lo que él respondió:

-Te he comido la polla en la sauna hace un rato.

A lo que Nacho repuso:

-Ya ves, Roberto, lo que que hacías gratis mientras yo te conseguía un gramo.

viernes 21 de noviembre de 2008

Soy una marica típica 120: Misterios por resolver



-Roberto, ya ligas hasta in absentia, fue el lacónico comentario de Nacho ante la notita.

Uno de los problemas de la coca-loca, aparte del precio, es que, cuando estás mórtimer, no te deja dormir. Yo, la verdad es que lo habría intentado, aunque hubiese sido abusando un poco de los orfidales, pero Nacho se empeñó en hacer nuestro chill-out habitual, que consiste en poner terry-music y beber camparis con naranja acompañados de huevos fritos o mantecados de canela. Somos adictos a las tres cosas y eso está empezando a ser problemático porque no hay manera de quitarme los tres kilos que me sobran… ¡Qué noches en La Lupe comiendo mantecados con Herodes, el Machurrino y otras marikas radikalas! Pero ésa sí que es otra historia…
Estábamos bailoteando el “Te estoy amando locamenti” de las Grecas, como en tantas otras ocasiones, y discurriendo sobre quién podía haberme dejado su teléfono en la puerta, cuando Nacho tuvo una iluminación:

-Tiene que ser un vecino. Estoy seguro de que es alguien del edificio. Vamos a ver los buzones.

Me apetecía cero bajar (y subir) los cuatro pisos de escaleras, pero, naturalmente, es lo que hicimos. Y, en efecto, en el buzón del primero derecha había un nombre en un papel flamante: Ángel X. X.

-Llámale, Roberto. Espera, nos ponemos al lado de su puerta y le llamas.

A lo que sólo pude contestar:

-Misericordia.

Subimos como ratas hasta el primer piso, pegamos la oreja en la puerta del primero derecha (¡Dios mío, si me hubiera visto mi madre!) y llamé. Sonó un teléfono móvil y alguien contestó. Inmediatamente colgué y escapamos escaleras arriba tan excitados como si hubiéramos robado el Banco de España.

-Dile que suba, dile que suba…

Y empezó una discusión de media hora en la que, como ya sabréis, salió ganando Nacho. No había ninguna razón para que Nacho quisiera verlo, aparte del colocón monumental que habíamos acumulado en las dieciocho horas de sauna.

-Hola soy Roberto. Me has dejado tu número de teléfono en una nota muy graciosa. ¿Quieres subir a tomar una copa? Una voz susurrante dijo: sí. Nacho cambió la música para parecer algo más modernas. Nos acicalamos un poco y llamaron a la puerta. Abrí y apareció…

Ya sé que abuso un poco de estos finales folletinescos y que TALISMÁN, ULTRAPASIVA VOCACIONAL, los detestaba, pero es que yo tengo algo profundamente follestinesco.

domingo 16 de noviembre de 2008

Soy una marica típica 119: LA SOLUCIÓN





La situación era heavy-punk, pero ya entenderéis, queridas patolectoras, que después de haberme salvado del empalamiento por parte de la bailarina colombiana, no me apeteciese nada la emporculación por parte del camello rumano. Así que agarré a Nacho y me fui en busca de nuestra amiga, que estaba dormida en el cine porno con toda la cosota deasparramada, la desperté de un bofetón y le espeté de Casa Tarradellas:

-Tú nos debes mucho.
-Ya yo lo sé, mi amor.
-Pues ha llegado la hora de pagar.

Nos fuimos a la barra y pedí un boli, una hoja de papel y una regla. Regla no había, pero había un metro de esos que se enrollan solos y con aquellos ingredientes me puse manos a la obra. Primero medí ostentosamente el miembro viril tiene nombres mil de Betty en todas sus dimensiones, para lo que me fue muy útil mi formación en ciencias. Nacho, que hizo latín y que sabe traducir a Ovidio y otras cosas igualmente inútiles, fue encargado de dibujar una cuadrícula de cinco por cinco en la hoja. Betty se dejaba hacer en un estado de semi-catatonia, de lo que inferí que, a pesar de nuestra sabía prohibición, había tomado algún tipo de droga. Como lo hacíamos todo en voz alta y comentándolo, poco a poco las drogadictas de antes y alguna más empezaron a hacernos corrillo. Decreté para asombro de mi público que las medidas oficiales de la GRAN COSOTA eran 25 por 15; vamos, que queriendo se podían hacer filetes. Y entonces anuncié que estábamos organizando una porra al módico precio de dos euros. Cuando Nacho entendió que me disponía a rifar la polla de Betty, se puso un poquito ojiplático, pero después reconoció que había sido un golpe de genio.
En un periquete habíamos vendido los 25 números e inmediatamente organizamos el sorteo. Metimos los números doblados en una copa de cerveza y le pedimos al camarero, que no se acababa de creer lo que veía, que sacara un número: le tocó al 18, que era uno más feo que el miedo y al que dimos la alegría de su vida. Todo el corro de maricas drogadas se puso a gritar: “Que se la coma, que se la coma” y el chaval, ni corto ni mucho menos perezoso, engulló su postre delante de todo el mundo. Para entender tanta desinhibición hay que comprender que debía ser ya domingo por la mañana y la que más y la que menos llevaba allí más de 12 horas.
Con los beneficios de la rifa pillamos más coca-cola, que nos duró aproximadamente hasta la hora de comer. Para entonces estábamos ya pasadísimas de todo y juzgamos conveniente abandonar aquel lugar de delicias y ladillas sin decirle ni pío a Betty. Llegamos a casa y en la puerta había un post-it con un número de teléfono y un nombre: Ángel.

miércoles 12 de noviembre de 2008

SERÁS MÁS QUE REINA



Para que nos aburráis mientras llega el próximo capítulo de las patoaventuras, os cuelgo esta auténtica joya en directo desde el Corral de la Pacheca. ¡Qué grande es Marifé!

Me dijo a mí el payo
y yo lo creí...

lunes 10 de noviembre de 2008

Soy una marica típica 118: ENGANCHADAS


Creo que el mayor problema de la sauna es que con el calor y las duchas se te pasa periódicamente parte del colocón y eso hace necesario un consumo mayor de drogas. En un fiestón en casa, se consumen aproximadamente la mitad de estupendofacientes que en una sesión saunera, lo que, evidentemente, es un problema mayúsculo en estos tiempos de crisis.
Lo que le había pasado a Nacho era, precisamente, que se le había acabado la gasolina y necesitaba dinero para repostar. Y entonces cometí uno de los peores errores de mi vida, que consistió en darle la llave de mi taquilla mientras yo me metía en la habitación esa en la que sudas como un pollo y de la que sales tan delgada como Sofía Mazagatos.
En ese momento no me enteré, claro, pero Nacho me vació la cartera y compró todas las mercancías de oriente que se le ocurrieron. Entramos en la segunda fase, es decir, tomar copas y meternos rayas en la barra, medio bailando los grandes éxitos del hilo musical. A medida que aumentaba el nivel de vicio, se iban acercando otras politoxicómanas deseosas de que las invitáramos a algo. En un momento de mucho buen rollo, Nacho, que, como sabéis canta fenomenal, se arrancó con María de la O y el círculo de maricas decían arsa, mucho y otras bobadas.
Tocó el segundo polvo, por llamarlo de alguna manera, con un jovencito que me sonaba de algo y ya contaré de qué. Aunque parezca difícil de creer, a alguno postadolescentes se les pone muy dura cuando se arrodillan delante de un cuarentón. A pesar de que con la coca-loca no pude ofrecerle una mis grandes performances, el chiquillo estaba más contento que unas castañuelas.
Otra duchita, otro ratito sudando y más drogas. Era genial porque aquello no se acababa nunca, pero esa percepción no era más que la consecuencia del abuso de las sustancias prohibidas porque llegó un momento en que se nos acabó el tema. Entonces Nacho fue a parlamentar con el camello, porque no nos (me) apetecía nada ir al cajero a sacar más pasta. Y volvió diciendo que no nos fíaba nada y que sólo aceptaría pasarnos un gramo ¡¡¡SI YO ME DEJABA DAR POR EL CULO!!!
Me lo tomé súper-mega-fatal y me puse como Adela Cantalapiedra cuando Alfredo Amestoy le propuso venderse a un jeque árabe para que el precio de la gasolina bajase en España. Cuando dejé de pegar gritos, Nacho se me quedó mirando muy, muy fijamente y me respondió:
-Lo que teníamos se nos acabó hace dos horas. ¿Cómo te crees que he conseguido el último gramo, Roberto?
(¡Oh, my God! Mi mejor amiga es como Malena Gracia.)


miércoles 5 de noviembre de 2008

Soy una marica típica 117: SAUNEROS



Como todos sabéis, a la sauna no se va ya a follar, eso era en los años ochenta, cuando todo el mundo llevaba el pelo cardado, ahora uno va a la sauna a drogarse porque allí hay más camellos que en un belén. En nuestro caso, no teníamos necesidad por el momento de adquirir ninguna sustancia ilegal porque, como ya he dicho, llevábamos la merienda preparada de casa.
En cuanto estuvimos en toalla y chanclas, le planteamos a Betty que ella NO podía tomar drogas porque ya habíamos tenido bastante con la noche en urgencias. Betty puso muy mala cara y se fue a dar una vuelta mascullando por los pasillos para ver si le daba con la cosota a alguien.
Sauneros, sauneros, infame turba de nocturnas aves. ¿A quién se le ocurriría la idea de reunir a cien gays semidesnudos en un local inmundo y húmedo? Como era bastante pronto lo que había era bastante de ínfima. Yo creo que los que estaban allí eran todos casados armarizados que sí que buscaban sexo. En vista de lo poco alentador del panorama, Nacho y yo nos metimos en una cabina con el gin-tónic (desgraciadamente no había campari) y empezamos a alternar rayas con porros y pastillas. Al cabo de una hora de tonteo, decidimos darnos una vuelta y no sé si sería el tiempo transcurrido o las drogas absorbidas, pero se pronto los viejos gordos rijosos se habían transformado en chulazos libidinosos hiperdotados. Milagrosamente también la sauna se había convertido en la sala del festín de Baltasar, así que nos lanzamos a la caza y captura del hombre de nuestros siguiente diez minutos.
El mío creo que se arrepintió muy mucho de haber salido de casa. Empezamos a follar sin mucha convicción por mi parte y al cabo de un rato la pobre alma de Dios me preguntó que qué me pasaba. Y yo, sin dudarlo un solo instante, se lo conté todito todo: Mis problemas con Marcelo, la noche en urgencias, la COSOTA de Betty, el Niño del Remedio hecho pedazos, mi intolerancia a la lactosa, mis alergias primaverales, mi padre comunista, mi madre católica de base, el estreñimiento crónico de las niñas, etc., etc., etc. El desventurado aguantó media hora como un jabato y solo entonces intentó huir, pero yo le dije que me la podía seguir comiendo mientras yo hablaba. Eso convirtió nuestro diálogo en un monólogo durante los siguientes quince minutos. Como todos sabéis, Dios aprieta, pero no ahoga así que alguien llamó a la puerta de la cabina susurrando: “Roberto, ¿estás ahí?”. Era Nacho, circunstancia que aprovechó mi partenaire para ponerse a salvo…

lunes 3 de noviembre de 2008

SOR CITROEN POR LA RATA DE ANTEQUERA






VIVA GRACITA MORALES

sábado 1 de noviembre de 2008

Soy una marica típica 116: HELP




¿Qué podía hacer? Me había quedado en medio de la calle con la boca abierta viendo cómo mi felicidad se iba alejando hacia la plaza del Callao. Pensé en volver a casa y meterme en la bañera, lo que siempre me alivia en casos de desesperación, pero me acordé de la okupa que tenía metida. Llamé a Nacho y le canté HELP de Tony Ronald:

-Son las siete de la tarde, Roberto, ¿dónde quieres que vayamos?
-ES UNA EMERGENCIA.
-Espera que llame al camello. Baja a Betty de tu casa y espérame.

Betty estaba metida en la cama otra vez con la COSOTA fuera y lo primero que me preguntó es dónde estaba el pegamento porque le parecía fatal tener al Niño del Remedio en tres pedazos. El pegamento ni lo había comprado tras el infausto encuentro con mi ex, así que le dije a Betty que la restauración tendría que esperar hasta el lunes y que teníamos que ver inmediatamente a Nacho por un misterioso y urgentísimo asunto. Betty no quería salir ni de coña de la cama y la tuve que amenazar con seguir golpeándola. Diez minutos más tarde, estabámos en mi portal viendo a todos los del OPUS entrar en la iglesia del OPUS.
-¡Ay, Roberto! Si toda esta gente supiese lo que has hecho con Cristo…
-Pero no lo saben, Betty; no lo saben.
Nacho apareció cargadito de mercancías y Betty se mosqueó un poco porque entendió que lo que pasaba es que nos íbamos de fies a la sauna, que era el único lugar accesible a esas horas. Amagó con quedarse en mi casa, pero yo le contesté: Dos caminos tienes; o te vienes con nosotros o te buscas la vida. Y aunque creo que estaba más que recuperada, decidió venirse con nosotros. Y allí fuimos los tres a una sauna de cuyo nombre no quiero acordarme.

jueves 30 de octubre de 2008

LA REINA DEL BOLLO

La que sabe, sabe y la que no, hace cruasanes. video

martes 21 de octubre de 2008

PUBLICIDAD: SARASA

ACEITUNAS Y PEPINILLOS SARASA, LO MEJOR PARA SU CASA

lunes 20 de octubre de 2008

Soy una marica típica 115: Pedazos


Algunos habréis pensado que me cargué a la colombiana o que cayó cataléptica, pero no: lo que pasó es que rompí la estatuilla y la cabeza rodó por el suelo hasta la pared. Ante esta inconmensurable desgracia Betty reaccionó más que desmedidamente:

-¡¡Has matado a Cristo!! Eres como Ponsio Pilato… ¡¡Has matado a Cristo!!
-NO, idiota, he roto una imagen de escayola del Niño Jesús.

Pero ella seguía como una muñeca:

-¡¡Has matado a Cristo!! ¡¡Has matado a Cristo!! Lo degollaste en ves de crusificarle… Y tuve que arrearle otra vez, con lo que el brazo también se rompió, pero esta vez Betty se quedó callada contemplando el estropicio.

-Métete en la cama, Satanasa, que voy a comprar LOCTITE.

Me bajé otra vez y otra vez fui al Corte Inglés, pero sin encomendarme al Santo Niño porque me daba corte después de la operación iconoclasta que acababa de tener lugar. Así que, como no podía ser de otra manera, me topé con Marcelo.

-Roberto, ¿qué haces? Yo sé perfectamente que cuando la gente hace esa pregunta no espera qué le cuentes exactamente qué haces, pero a veces uno se siente atraído por la fatalidad y lo cuenta. Naturalmente, eso sucede en las peores ocasiones.

-Ha bajado a comprar pegamento porque se me ha roto la estatua del Niño del Remedio. En ese momento pensé que como Marcelo era budista no le atribuiría mucha importancia al involuntario sacrilegio.
-¿Y eso? ¿Limpiando?
-No, dándole dos golpes en la cabeza a Betty la Perra.

Entonces se quedó escudriñándome para intentar averiguar si de verdad estaba loca y yo, mientras, sentía como mi corazón se iba rompiendo a trocitos. Y es que cuando uno le cuenta a su exnovio que le ha dado dos mamporros a una colombiana con una imagen del Santo Niño lo tiene muy difícil para volver a hacerse querer.

sábado 18 de octubre de 2008

Marika B@rroka



En este simpático vídeo, unos gays reciben alborozados a su Virgen.

lunes 13 de octubre de 2008

Soy una marica típica 114: Va de retro, Satanasa




Cuando Betty sacaba la cosota para evitar que me asfixiara, me seguía dando unos mamporros horrorosos en la cara, que al principio me hacían gracia, pero que al cabo de un rato me produjeron un intenso dolor de cabeza. Decidí tomarme un EFFERALGAN de un gramo para prevenir migrañas y cefaleas y, al levantarme, Betty se me abalanzó como una posesa gritando:

-Mi amool, qué culito de ángel. Te voy a llegar adonde no ha llegado nunca nadie.

A estas alturas de película, no voy a decir que soy virgen porque no se lo creerían ni en el Senegal, pero sí que puedo decir que en mi vida no he sido especialmente anal. Ya sé que es una fuente infinita de placeres para alguna patolectoras, como TALISMÁN, ULTRAPASIVA VOCACIONAL, pero a mí me duele, me pone nervioso y se me sale la almorrana, de manera que sólo he mirado para Formentera en contadas ocasiones. Os cuento esto para qué entendáis que la idea de morir empalada en la COSOTA de Betty no me apetecía nada, sobre todo porque estaba más que convencido de que era verdad eso de que iba a llegar a regiones inexploradas de mi intestino grueso.
Total, que le dije amable pero firmemente que dejara mi culo tranquilo, pero eso la excitaba más porque se debía creer que me estaba haciendo la estrecha. Así que empezó una persecución en plan sátiro-ninfa por toda la casa. La verdad es que, si soy sincero, creo que Betty estaba todavía bajo los efectos de la botellita de GHB que se había ventilado porque en otras ocasiones es una chica muy discreta. El corre-corre-que-te-pillo la la acabó de alterar del todo y empezó a decir colombianadas como:

-Te voy a haser muy felis mi amor. Ya verás qué dulse es mi lechesita… Y qué calentita está…

Sólo en eso momento me di cuenta de que además de quererme dar por el culo lo quería hacer a pelo, así que alcé los ojos al cielo e imploré la ayuda divina, que me vino inmediatamente en forma del Niño del Remedio de escayola que me regaló Santiago cuando cumplí 41 y que estaba encima del armario. Se lo mostré a Betty gritando:

-¡Déjame en paz, negra del demonio! ¡Déjame en paz!

Y, como no me dejó, le asesté un certero golpe de Niño Jesús en la cabeza.

domingo 5 de octubre de 2008

Soy una marica típica 113: La COSOTA


Betty estaba la pobre muy perjudicada y nos contó que no podía volver a su casa porque estaba su hermana con los niños y no podía aparecer medio muerta. Nacho enseguida dijo que él compartía piso y yo añadí que vivía en un cuarto sin ascensor. Pero Nacho, que es muy relisto, contestó: le ayudaremos a subir entre los dos.
A las nueve y cuarto de la mañana Betty la Perra estaba tumbada en mi cama y Nacho estaba buscando desesperadamente una raya. En vista de que no tenía nada, se bajó a tomarse un café con churros en el bar Grignolino de la calle Príncipe y me dejó allí con el pastel.
No sé si recordáis que las mosqueperras y Mylady de Winter se habían pasado por la piedra a Betty, pero que yo, evidentemente, no porque soy con diferencia el más tonto de la panda. Ya había visto la COSOTA en otras ocasiones, pero tenerla allí, en mi cama, me produjo un malestar que no sé definir. Era una inquietud, una picazón, un sinvivir. Le pregunté a mi enferma si quería algo y me contestó que un yogurt de chocolate. Como yo no tomo más que bifidus y essensis y cosas carísimas, ni me acordaba de que existían yogures de sabores. Así que me bajé al Corte Inglés a hacer la compra.
Cada vez que voy al Corte, me encomiendo al Santo Niño del remedio para que no me encuentre a Marcelo. En esta ocasión, afortunadamente, escuchó mis plegarias. Compré los yogures de chocolate y tres cajas de galletas quitahambre y me subí a casa.
Allí estaba Betty dormida con toda la cosota fuera y yo ya no sabía qué hacer ni adónde dirigir mis pasos. Como había pasado la noche en vela estaba mórtimer y decidí tomarme un par de orfidales y meterme en la cama. En la ÚNICA cama de la casa. Empujé un poco a Betty, me agarré mi almohada y entre la química y el cansancio enseguida me quedé roque.
Y tuve un sueño maravilloso. Estaba en una playa de arena blanca, como las de los anuncios, con los ojos cerrados y un súper chulo recién salido del mar se me sentaba encima y me golpeaba con el chupa-chups en toda la cara dándome un masaje facial de esos que no te dejan ni una arruga.
El sueño era de lo más realista y sentía perfectamente los golpes en la cara. El problema es que abrí los ojos y en la oscuridad seguía sintiendo golpes en la cara. No me dio tiempo de reaccionar porque, cuando iba a gritar, la COSOTA me extirpó las amígdalas.

martes 30 de septiembre de 2008

Doctor Rosado



El Doctor Rosado no tiene nada que ver con la Doctora Anchoa, que es una amiga de Terry Trágame de toda la vida, y no es gay aunque su nombre lo sugiera. Atención a los consejos porque alguno los siguió.

domingo 28 de septiembre de 2008

Soy una marica típica 112: La VERDADERA pota rosa




Tengo que reconocer que los tíos de la orgía de O’Donnell estaban muy, muy bien. Treintañeros cachas de gaydar bastante guapetes, así que ni Nacho, sílfide, ni Betty, perra, ni yo, gordo, pegábamos ni con cola con nuestros cuarenta y tantos. Para colmo, el disfraz de sota de bastos era de lo más inapropiado en aquella reunión naturista. Nos deberíamos haber ido, pero Nacho sacó la cosota de Betty y, como la cosota es mucha cosota, nos quedamos. Yo me senté en una silla a fumar y a meterme rayas, mientras Betty y Nacho daban una vuelta de reconocimiento. Al cabo de un rato ya estaba mucho más relajado y dispuesto a darle biberón a algún participante, cuando apareció la anfitriona, tan anillada ella, y me soltó:
- A tu amiga la panchita le ha dado un síncope.
De primeras, la verdad es que no me enteré y no me moví de la silla. Pero en vista de que la señora de la casa seguía en jarras, me decidí a inspeccionar la situación. Betty estaba desmayada en medio de una habitación, así que me fui en busca de Nacho, le saqué del culo en el que estaba y le llevé al lugar de los hechos.
-A saber cuánto G se ha metido… concluyó. Hay que llamar a una ambulancia.
Y, entonces, la Mistress nos montó un chocho y dijo que nanay, que en su fiesta nos colamos, que lo bajáramos a la calle y que hiciéramos lo que quisiéramos entonces, pero que no le jodiéramos su party surprise. Yo le pregunté si era oligofrénica y eso acabó de agriar nuestras relaciones. Discutimos un rato más, pero Nacho me hizo notar que había que darse prisa en llevarlo al hospital. Arrastrando como pudimos el cuerpo inerme de Betty cogimos el ascensor (yo pegando gritos y Nacho tratando de calmarme) y lo bajamos a la entrada.
Mientras esperábamos a la ambulancia con el disfraz de sota de bastos y el chándal en la mano, me acerqué a los buzones, me metí los dedos en la boca y le eché a nuestra amiga de arriba una potita bien densa de kikos y galletas de pez. Entre arcada y arcada oía la voz de Nacho: ¡Este Roberto qué vengativo es, por Dios!
Una vez ingresada Betty, nos tocaba esperar noticias positivas sobre su evolución. Afortunadamente en urgencias no había casi nadie porque a ratos nos teníamos que quitar el chándal para soportar el calor. A mí me daba tanto corte que me metía en los servicios para disimular. Allí me encontré una pintada muy graciosa que me hizo compañía a lo largo de la larga noche. La comparto con vosotros:

COMEDIA
Prólogo: La perfecta cagada ni deja rastro ni deja nada.
El culo: Si bien me esfuerzo, buen fruto obtengo.
El agujero turco: Del tonto y del chulo a mí me toca ver el culo.
El calzoncillo: Señor, líbrame de las zurrapas.
El zurullo: Yo soy el principio y el fin de esta farsa.

A las ocho de la mañana, con la gente empezando a llenar la sala de espera, nos dijeron que Betty había vuelto en sí.

jueves 25 de septiembre de 2008

Covadonga




Pero, claro, para todo fenómeno para-anormal hay más de una explicación.

Detectives




Algunas patolectoras me preguntan por qué soy así. Después de mucho pensar, sólo se me ocurre explicárselo cantando, como hacía Fraulein María con las notas musicales.

miércoles 24 de septiembre de 2008

Vecinas

Aprovecho las posibilidades de la página para inaugurar la sección "Fantasías animadas de ayer y hoy". Hoy: VECINAS.



lunes 22 de septiembre de 2008

Soy una marica típica 111: Repentina amistad




El chulo maño es uno que de cintura para arriba está como un queso y de cintura para abajo es una señora culona de pueblo con una chinga potosa. Es de Teruel, una supuesta provincia española. Yo ya había yu con él antes de este episodio que me dispongo a narrar, pero como lo que me encontré donde la espalda pierde su casto nombre no me gustó nada, no había vuelto a contactar con él.
La fiesta era –creo– la más cutre de mi vida. En un cuenco había unos kikos (me refiero al maíz tostado, no a los seguidores de una secta religiosa) y en otro unas galletas saladas de pez. And that’s all. Alcohol tampoco había mucho. Ni drogas. No había nada de nada, vamos, excepto una cantidad increíble de gente para un piso tan pequeño. En un momento dado alguien se puso a hacer una colecta para comprar coca-loca y al llegar a mí le contesté que no llevaba suelto. Aquello era un rollo imposible y agobiante, lleno de argentinas pesadísimas que se empeñaban, no sé por qué, en decirme que los españoles no éramos profundos. Comparados con ellas, nada en absoluto.
Entre los invitados, había algunos inevitables, como la Mandi, que desde que se hacía pasar por la viuda de Harry Popper, salía muchísimo, algunas criptozorras entre las que, afortunadamente, no estaba Germán y Betty la Perra. Betty estaba de lo más revoltosa, ansiosa y cariñosa y nos dijo que había una orgía en un piso en O’Donnell, que le habían invitado en razón del tamaño y que si le queríamos acompañar.
Yo no tenía cuerpo para nada y lo único que me apetecía era salir de aquel horror y meterme en la cama a llorar la pena negra, pero Nachito es como es y se empeñó en que fuéramos con el disfraz de sota de bastos. Después de una larga y para mí infructuosa negociación, nos fuimos los tres a casa, nos pusimos (Nacho y yo) de cuero, nos tapamos con el chándal porque yo me negué a coger el taxi con el disfraz y nos bajamos a la calle. Allí Betty nos planteó el tema droguil señalándonos que no podíamos llegar con las manos vacía por mucha polla que él tuviera. Entonces comprendí las razones de la repentina amistad que nos había mostrado en casa del chulo maño. Yo amenacé con me subía a casa, pero Nacho sacó ¡ay! una botellita de ghb… Cogimos los tres un taxi.

http://vayanoticia.blogspot.com/2008/04/la-sota-de-bastos-admite-su.html

Soy una marica típica 110: En busca del tiempo perdido III




Contado aquí, que me plantara Marcelo parece una cosa que da mucha risa, pero os aseguro que a mí no me hizo ninguna gracia. Cuando uno va cumpliendo años se cree que de cara a una nueva crisis sentimental tendrá una actitud más madura y sabrá afrontar la tormenta con nuevos recursos. Pero cuando llega el momento, uno es tan tonto como cuando tenía dieciocho años y no hay modo de evitar las crisis de ansiedad. Es decir, que me pasé dos semanas tomando Tranquimazín, Lexatín, Orfidal y otras guarradas que me pasaron Mónica y Marta. En ese sentido sí que tiene uno más recursos: de hecho, toda la farmacia a mi disposición.
Nacho, tan imprescindible como siempre, decía que era un exagerado y un melodramático, que siempre me pasaba lo mismo, que me encendía cuando lo veía difícil, que lo que tenía que hacer era salir, follar y drogarme, a lo que yo respondía, uno, que no tenía ganas de salir, dos, que no tenía ganas de follar y, tres, que de drogas estaba hasta las cejas. Y llora que te llora.
Tengo que contar que a Nacho Marcelo no le hacía mucha tilín. En parte debido a los celos propios de tu-mejor-amigo-desde-el-instituto y en parte a cierta vena mística de Marcelo que no podía soportar. Nacho es como Germán y como yo, muy materialista. El único del grupo que tiene vida espiritual es Ángel, pero como está con la Conexa pues claro que necesita creer en las fuerzas cósmicas y todas esas bobadas. En cualquier caso, eso de que Marcelo fuera budista, no comiera carne y dijera que había visto al fantasma de Harry Popper (a no ser que hubiese fingido su muerte en plan Pamela Lynch, la de Falcon Crest) paseando por Madrid le hacía rechinar los dientes.
Todo eso significaba que Nacho vigilaba que no se me ocurriese llamar a Marcelo y arreglar la situación; así que para entretenerme me llevó a una fiesta… que resultó se la del chulo maño, un personaje que tuvo una brevísima aparición en el capítulo 25 de este diario de una marica típica.

Soy una marica típica 109: En busca del tiempo perdido II



Aitor llevaba toda la semana súper plomis y yo como Catherine Deneuve, sin mover ni un solo músculo de la cara, contando los días que le quedaban de beca. Llegó el viernes y Aitor me esperó a la puerta del laboratorio y se vino detrás de mí hasta la parada del autobús poniendo cara de perro pachón. Se subió al autobús como la vendedora de cerillas y se me sentó al lado. Yo estaba cabreadísimo y miraba por la ventanilla, cuando él, con una hilito de voz me dijo:

-Lo siento, Roberto, pero estoy enamorado de ti.

Y me fundió, claro. Comencé a explicarle por enésima vez que podía ser su padre, que con lo que había vivido no era bueno para marido, etc. Y Aitor:

-Te quiero.

Me bajé en la Puerta de Alcalá para empalmar y subir por Gran Vía en el 1 y la verdad es que ya estaba bastante blandito. Aitor, que era y es muy zorrita, seguía dale que te pego y al final le dije: Vamos a tomar algo.
Esa noche Marcelo tenía una cena y yo no tenía más plan a la vista que mariconear un poco con Nacho. Le llamé y le dije que cancelaba, a lo que mi querida amiga repuso:

-¡Ay, Roberto, córtate las manos antes de volver a metérselas al niño ese!

Sin hacer caso de tan buen consejo, fuimos a Chicote, a continuación a cenar al Janatomo, después quedamos con el camello y acabamos en casa. Para entonces yo ya estaba más arrepentido que la Magdalena, pero cualquiera se lo decía. Decidí —otra vez— que nunca más Santo Tomás, pero que ya que habíamos llegado hasta allí, era mejor acabar lo comenzado.

Sobre las tres de la mañana sonó el telefonillo y maldije a Nachito por ser tan metomentodo. Pregunté con mal café quién era y me respondió: –Soy yo, ¿puedo subir? Y, fatalmente, abrí. Ni que decir tiene que no era Nacho, sino Marcelo, lo que tenía que haber deducido porque el primero no me pide jamás permiso para subir. Pero es el problemas de las drogas: uno pierde la agilidad mental.

En fin, ya os imagináis el resto. El domingo me plantificó Marcelo y el lunes amenacé al Jefe Supremo con una baja por depresión si no ordenaba el fulminante traslado de Aitor a otro laboratorio.

Más solo que la ONE y enamorado de Marcelo…

Soy una marica típica: 108 En busca del tiempo perdido I (de la segunda temporada)




Queridas patolectoras:

Ha llovido mucho en Wakiki Beach desde que abandoné mi blog. Se acabó mi historia con Marcelo, se acabó mi historia con Aitor, se acabó el matrimonio de Mónica, se acabó el queso de oveja que me regaló mi madre… Pero permanecen otras cosas: permanecen las mosqueperras, permanecen las mariliendres, permanece mi adicción a la farlopa a la que ahora hay que añadir otra mucho más peligrosa a las barritas quitahambre. Sí del tipo Biomanán, pero del Champión y con sabor a naranja. Como kilos y kilos porque engordé en Navidad y no hay manera de volver a mi cuerpo de sílfide natural.
¿Por dónde empiezo? Por Marcelo, claro. Cuánto lo amé y qué poco me duró. La verdad es que aquello comenzó con muy mala estrella porque la noche de la fiesta de Germán me dijo que se había enterado de que Santiago y Mylady habían empezado a salir juntos porque un hijodeputa los había atado y les había dado una paliza. No hace falta que os recuerde que ese HP era un servidor. Yo le contesté que no era para tanto y que cada uno tenía sus manías, pero no le convencí para nada.
Otro motivo de desacuerdo es que empezó a contarme que había visto a Harry Popper por el Niño del Remedio. Como sabéis también Harry Popper está más muerto que la batería de mi SEAT panda. Creí que era efecto de las drogas, pero Marcelo sostenía que no se metía nada si no era por el culo y que DE VERDAD había visto a Harry.
Después descubrió mi disfraz de sota de bastos y se quedó algo estupefacta. Yo dije que él tenía unos pantalones vaqueros blancos súper horteras, pero tampoco le convencí.
Sin embargo, el detonante de nuestra separación fue que me pilló practicando la espeleología en el culito de Aitor, pero juro juro juro que yo no quería estar allí metido, yo quería estar en un prado corriendo de la mano de Marcelo…
Señor, Señor, en la hora del dolor, ¿por qué me lo pagas así?

jueves 18 de septiembre de 2008

Soy una marica típica

EL RETORNO DEL JULAY

segunda parte de

LA GUARRA DE LAS GALAXIAS


¿Dónde están los 106 capítulos que faltan? En algún lugar del espacio cibernético. Follie, follie, delirio vano è questo! Tomorrow belongs to me…


Soy una marica típica 107: JURASSIC PARK



Ayer fui al concierto de los B-52’s y no paré de sorprenderme. Me sorprendió el reducido número de mariconas en un evento musical de esa categoría, me sorprendió que no conociera a nadie y me sorpendió que las B-52’s no llevasen moño hueco. Pero es que las pobres están ya para pocos trotes, especialmente Cindy, que parecía la vaca Molly. Las vi tan viejas que una terrible sospecha invadió mi alma: no es que no conociera a nadie, sino que no REconocía a nadie, como en una novela que leí hace poco y en la que el protagonista asistía a una fiesta después de varios años de ausencia en París y resultaba que tomaba a las hijas por las madres. Mi sospecha fue confirmada cuando una señora que resultó ser la Sardina en Lata vino a saludarme; en realidad allí estaba metido todo el Baile el Baile, pero tenía 25 años más…
El concierto fue lo más y me lo pasé de rechupete hasta… hasta que me encontré a Marcelo, monísimo con su camisa de AD. Mi encuentro con Marcelo me revolvió todo por dentro y me entraron unas ganas horrorosas de giñar, lo que no pegaba ni con cola con el ambiente PRIVATE IDAHO del concierto. Me aguanté hasta que volví a casa y sentado en la taza de Caballero de Gracia decidí que debía volver a contar mi desventuras en el mundo implacable de los ultragays. Saqué el disfraz de sota de bastos del armario y le di de crema nivea. Una voz me decía bajito pero con firmeza: Es EL RETORNO DEL JULAY, segunda parte de LA GUARRA DE LAS GALAXIAS.
Vuestro, vuestro, Roberto Laumes.

Soy una marica típica 1: Así empezó todo


Soy una marica típica: tengo 40 años, voy al gimnasio, tomo drogas y practico sexo en grupo. Pero no siempre he sido así: Es evidente que no siempre he tenido 40 años y no voy a hablar sobre eso, aunque tener 40 años creo que es una de las razones básicas para todo lo demás. Lo que quería decir es que no siempre he ido al gimnasio, he tomado drogas y he practicado sexo en grupo. Antes llevaba una vida normal, bueno, en realidad la vida normal es la que llevo ahora, porque lo raro es encontrar maricas de mi edad que no hagan estas cosas. Lo que voy a contar es cómo gracias a una serie de casualidades y a mis amigos me convertí, después de muchos años, en una marica de manual.

Todo empezó con una estancia de trabajo en Italia (más adelante contaré de qué va mi profesión). Como las ciudades italianas son súper-mega-extra aburridas, me tuve que hacer un perfil en página web para intentar tener algo de sexo que no fuera de paseo nocturno por los aparcamientos.

No mencionaré a algunas petardas italianas que me hicieron perder el tiempo y me concentraré en un encuentro bastante singular con uno que decía que era policía. Digo que decía porque, como todo el mundo sabe, en el internet se miente sin parar; es por eso por lo que le llaman la realidad virtual: porque nada tiene que ver con la realidad.

El caso es que mi supuesto policía estaba bastante bueno. Quedamos en la playa para hacer el encuentro menos violento (idea mía) y cuando fue evidente que queríamos rollo, surgió el problema de qué hacer con la bici. Porque yo había cogido un tren con la bici. Le dije que me iba a la estación, cogía un tren y nos veíamos en mi casa. Pero resultó que el primer tren pasaba una hora y diez minutos después... así que, para que no se me enfriara (en todos los sentidos), me hice 14 kilómetros en bicicleta por una carretera nacional llena de camiones.

Cuando él llegó a casa, yo estaba reventado, claro. Pero se me quitó el cansancio cuando abrió una mochila con todo lo necesario para practicar el fist-fucking, que, lo aclaro, consiste en meterle el puño por el culo al personal. Entre las simpáticas cosas que salieron de la mochila había crisco, que es una grasa de soja americana que sirva para hacer bollos, pero que aquí iba a ser utilizada para otra cosa completamente distinta, supositorios analgésicos, crema anestesiante y una bolsita que contenía… dos gramos de cocaína.

Me cagué claro. Yo sólo había fumado algún porro que otro y no siempre me habían sentado bien. Lo que mas me daba miedo es pasarme de rosca con el tema espeleológico y que el supuesto o verdadero policía se pasara el resto de su vida cagando en una bolsa. En esas estaba cuando sobre un plato se delinearon las primeras rayas…